No hay excusa para tener asma sin calidad de vida

Algo tan esencial como respirar representa un gran reto para la persona con asma. La condición crónica respiratoria ocasiona una inflamación que dificulta el flujo de aire en los pulmones. Le acompaña una constricción de los bronquios en las vías respiratorias. Además, un exceso de secreciones mucosas que dificultan la respiración. Imagine cómo se afecta la calidad de vida de una persona con esa condición.

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En el mundo hay 300 millones de personas con asma. Las cifras más recientes del Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo y del Comportamiento de Puerto Rico (BRFSS, por sus siglas en inglés) revelaron que 400,000 adultos y niños la padecen. Un 13% son mujeres y un 7% hombres, datos que contrastan con un 15% de niños y un 12% de niñas con asma.
Las personas no viven la vida en control del asma en Puerto Rico. En el 2010, 6 de cada 10 adultos visitó a su médico para tratamiento urgente y un 47% visitó la sala de emergencias, según el BRFSS. Fueron 70,000 los puertorriqueños con dificultad para dormir y más de 110,000 experimentaron síntomas de asma. Además, los niños que viven en Puerto Rico tienen una prevalencia de asma dramáticamente mayor a la de los niños americanos o hispanos en Estados Unidos.
Vivir con asma descontrolada es un asunto muy peligroso y es un asunto de salud pública. Una persona con un ataque agudo de asma puede morir. Aunque las muertes por asma ha disminuido en los últimos años, todavía mueren más asmáticos en Puerto Rico que en Estados Unidos cada año.

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¿Una crisis de asma?
Las crisis de asma pueden evitarse al conocer los alérgenos ambientales o físicos y los provocadores. Entre los físicos se destacan: el hongo, los ácaros del polvo, la caspa animal, el excremento de cucarachas o roedores, algunos alimentos y bebidas, y también el polen.
Se destacan entre los ambientales: la contaminación ambiental, el humo de combustión, el cigarrillo, los perfumes, los aerosoles, los productos de limpieza, los químicos irritantes y los cambios del clima. Entre los provocadores físicos están: el catarro, los virus, la sinusitis, la rinitis, los ejercicios extenuantes, las emociones fuertes y el reflujo.
¿Cómo retomar el control?
El asmático debe tomar los medicamentos según las instrucciones del médico. Necesita dos tipos de medicamentos: los de mantenimiento o control que se toman a diario y los de rescate o acción rápida para detener los síntomas del asma. Consulte a su médico o farmacéutico las indicaciones correctas para su uso.
Puede solicitar a su médico un plan de acción personalizado que incluya por escrito los medicamentos que le corresponde tomar, las dosis correctas, y cuándo tomarlos para prevenir y tratar su condición. Se pueden conseguir modelos de este plan en internet para que su médico lo complete.
No hay nada más importante para un asmático que el diagnóstico temprano y la educación para prevenir una crisis de asma. Así logrará reconocer y minimizar los riesgos que provocan los cambios en su ambiente.
Aunque pueda dormir bien, disfrutar y llevar a cabo sus actividades diarias, no debe dejar de tomar sus medicamentos de mantenimiento hasta que su médico le indique lo contrario.
Source: http://www.proyectoasmapr.com.

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